martes, 23 de febrero de 2010

Atrapada... ya sin nada que hacer



De nuevo aparece la soledad cerca de mi rostro... una vez más está gritando frente a mí que soy suya y de nadie más... que nunca podré estar cerca de las personas, porque solo puedo vivir en la soledad...

La escucho... y le ruego que me deje ir... mi voz se sofoca en mi garganta y apenas suenan mis palabras... como un suave susurro ahogado... ella me mira a los ojos, tiene una mirada tierna y dice que no me dejará que soy suya y siempre estará a mi lado... lágrimas caen, la mirada se torna borrosa, le ruego... le pido una y mil veces... pero ella repite lo mismo, cada vez más fuerte, cada vez mas triste...

Quien soy?... este no es mi lugar... yo no debí nacer, este lugar se esconde y escabuye de mi... todo se aleja, y me deja de lado... como si no valiera la pena... como si no importara mi existencia... es tan insignificante que ahoga...

Ahora... sonrisa ausente... soy todo lo que una vez fui y soy lo que seré... yo... insignificante luz en las tinieblas... débil luz, por que no tiene fuerzas para brillar más... pero esta pequeña luz... sigue sonriendo... y llorando... cae una y otra vez pero sigue... no se por que... no se donde hay fuerzas... no se que debilidad existe en mí, ni que fuerza me hace mantenerme de pie... solo se... que noto fuerzas alrededor mío... noto la calidez de mi pecho... noto que la frialdad está ahí, junto con la calidez y que juntas solo pueden formar algo tan extraño que me desestabiliza, algo que me debilita... algo que no entiendo, ni veo, ni escucho... no soy yo, pero al mismo tiempo solo se trata de mí... el mundo gira sobre mí y ya no soporto verlo...


Un día... hace mucho tiempo, nació una niña oculta bajo una estrella... estaba muy fria y lloraba... su llanto era tan triste que las personas a su alrrededor solo podían observarla y pensar que pudo causarle tal mal... pero... el llanto pasó y la pequeña comenzó a desprender calidez, una inusitada, una extraña... pero que llenaba el pecho... quien era esa niña?, quien podía tener tal mezcla de luz y oscuridad?... esa pequeña... que no era de este mundo, creció y vivió... alguien destinado a algo... una persona suave, con ojos profundos, alguien... que nadie entendía... alguien solitaria, que todos alejaban... alguien.... que estaba agotada...

La estrella que había ocultado el nacimiento de tal niña recorrió el cielo y buscó aquellos seres que pudieran ayudarla, les pidió su apoyo, su fuerza y calidez... y así esperó, pasando años y dolores, pero la fuerza no llegaba y su pequeña lloraba, sin compañía, sin apoyo... sin palabras suaves que la arruyaran, sin miradas cálidas que estuvieran con ella... sin brazos que la acogieran... solo lloraba y temblaba... esperando, siempre esperando...


Aún esa pequeña existe y llora en las noches, esperando el momento, aquel que no sabe que es ni cuando llegará... solo sabe que es aquello que aliviará el dolor de su pecho, descubrirá y entenderá el secreto oculto desde que nació y que le causa tal soledad, lo sabrá y así ella podrá entenderlo... esa triste niña... solo espera y espera.... el día en que pueda sonreir de verdad...


Kazeai

viernes, 19 de febrero de 2010

Solo la melancolía



Recogiendo pedazos de un suave y bello corazón me encontraste... estaba buscando hasta la última astilla, porque estaba decidida a reconstruirlo... quería volver a sentir tal como lo hice antes... quería poder volver a enamorarme un día y no ser dañada como antes lo fuí...

Me encontraste recogiendo los pedazos mi querido Kaze... y de un solo soplido los pusiste en mis manos... entregándome esa paz que tanto añoraba... Kaze... gracias...

Tomé un pedazo... y poco a poco fui reconstruyendo lo que era mi corazón... es cierto, no quedó igual... pero aún así lo quería... aún así me encantaba... porque era mío... porque en el estaba escrito todo cuanto pasé y gracias a su dulce compañía y dolor podría aprender y no volver a dañarme... me encantaba ese lindo mozaico de trozos heridos de corazón... porque era todo lo que era mío... aquello soy yo, y nada más... sin esos pedazos rotos... ya no quedaría nada de mí... sin ese dolor dentro, sería solo una muñeca que no sabría que decir...

Es cierto, la Melancolía se apoderó de mi pecho hace mucho tiempo, aún antes que yo pudiera recordarlo... se instaló en ese lugar y quiso quedarse... porque supo de aquella calidez y era el único lugar donde sería aceptada, donde podría ser acurrurcada... la Melancolía vino a mí y susurró en mis oídos palabras tristes y dolorosas... pero ciertas... ella sabía que no podía escapar... ella sabía que la verdad siempre estaría ahí esperando el momento de encontrarse con mis ojos...

Hace mucho de eso... y hoy esta dulce melancolía es quien me acurruca en las noches... cantándole canciones a la soledad y arrullándome con palabras dulces, pero heladas... que mientras estén conmigo, la mantendrán a mi lado...

Quien rompió ese pobre corazón?... quien dañó aquello que ya estaba consumido por la soledad y la melancolía?... no lo se... no lo se... puedo pensar... que solo son personas que no supieron ver... que no descubrieron su soledad... esa frialdad en su pecho... en mi pecho... el dolor que estaba en mis ojos... como les suplicaba su compañía... su cariño... su calidez... para alejar esta melancolía de mí... pero no pasó... y así pasaron... y así dañaron... esta noche... me vuelvo a quedar aquí permitiendo a mis ojos desahogarse... y escuchando los susurros de la melancolía... cada vez más triste... cada vez más fría...


Kazeai

viernes, 12 de febrero de 2010

Mi querida noche




Mi noche
Ay dulce noche acurrucada en mi ventana... ay dulce vida que piensa en mis sueños... si tan solo supieras quien realmente soy...

Me gustaría acurrucarte en mis brazos y sonreir a tus ojos para que te sientas tranquila... me gustaría agradecerta la cantidad de veces que estuviste cerca de mi y me abrazaste cuando más lo necesitaba... ay noche hermosa, eterna compañera de tristezas y frialdades... me gustaría poder compartir contigo la pequeña calidez que a veces rodea mi pecho y así sentirme momentaneamente acompañada y darte esa tranquilidad... tantas veces acompañaste mis lágrimas... tantas veces estuviste acariciando mi frente mientras dormía... para hacerme sentir tranquila... para que pudiera dormir sin temer a esa fría soledad que estaba siempre conmigo... ay mi querida querida noche... gracias... no permitas que este dulce contacto se pierda en los días venideros... no permitas que mis sueños se rompan mientras estoy lejos de tí... no permitas que olvide mi esencia, esa que siento en este instante dentro de mi pecho... esa que tanto me gusta... esa quien soy verdaderamente y que olvido durante el día...

Te abrazo... mientras tu acaricias mi cabeza... esta compañía me hace sentir tranquila... el mundo quiere dañarme y tengo miedo... de verdad noche!!! no se lo he dicho a nadie!! no quiero que nadie lo sepa... no quiero que se preocupen... pero noche mía... tengo miedo!!!!... necesito que me abraces... pero de esa manera especial... aquella que siento que me protegerá siempre... que me abraces y me hagas sentir protegida de todo mal... que tu ´me defenderás... me acompañarás y ayudarás... ay noche mía... no me dejes sola... te quiero...

La luna vuelve a golpear en mi ventana... ya es tiempo de la soledad... vuelve a ser su tiempo... y la oscuridad me está envolviendo... son los ultimos segundos de mi noche... por eso... quiero estar contigo así... siendo uno... ay mi noche... mi vida... no te alejes... por favor... nunca... te alejes...


Kazeai

domingo, 17 de enero de 2010

Aquella noche



Arriba de un árbol... quizás encima de una nube... tal vez llevada por las aguas de un río... lo que sea, con tal de no estar aquí...

Chiquitita... una pequeña con unos extraños vestidos, una que parecía haber salido alguna vez de un cuento... pero que había sido hacía tanto, que esos antaño hermosos vestidos, ahora eran solo telas sucias y rotas, colgando sin forma ni diseño, el brillo ya no existía... y apenas se podía distinguir el color que alguna vez tuvieron esos maravillosos tejidos. Al parecer esa pequeña estaba muy asustada... su cuerpo temblaba en el rincón en que estaba oculta, detrás de ese arbusto y sus ojos no podían ser más tristes... tomaba con sus brazos una pequeña muñeca, una que... parecía toda su vida, la abrazaba como si fuera su única compañera en el mundo...

Era de noche, y la pequeña seguía oculta en ese lugar, aún temblaba, aún abrazaba a ese dulce muñeco, sus ojos miraban al horizonte, parecía que escondía muchos pensamientos, parecía que el dolor era notorio en sus pupilas... rogaba... le rogaba a la noche silenciosa, sollosaba y pedía una y otra vez... su apoyo, le pedía aquella comprensiva mirada, ese abrazo que siempre entendería y estuviera con ella... le pedía solo una mirada cariñosa... parra sentir calor en su pecho... para alejar a esa dañina soledad...

A su alrrededor solo habían sombras, mudos espectadores del dolor... su cuerpo estaba muy debil, pero sus ojos seguían rogando, mirando las estrellas... pidiendo un milagro... un ruido... solo un pequeño ruido hacía que los temblores aumentaran y su tristeza parecía hacerse eterna... esperaba el grito, rogaba no ser encontrada... rogaba tan solo dormir para siempre... para no sentir más...

Esa frágil pequeña, había perdido su corona hacía mucho, había sido una princesa por tan solo unos segundos y luego había sentido desaparecer su mundo... ahora era solo una persona más, pero ella no podía entenderlo... solo se sentía inservible, solo se sentía sobrante... escuchaba voces que reían y pasaban detrás de ese alto muro, donde ella misma se escondió, detrás de mucho dolor y desesperación... que no pudo borrar, solo abrazaba su muñeca, fría parodia de compañía... doloroso recuerdo de la soledad que vivía dentro de su pecho, pero aún así... a pesar de eso, la necesidad era más fuerte, el dolor era tanto... que no podía alejarla... solo podía estar ahí, así... esperando... siempre esperando...

A lo lejos, una luz comenzó a llevarse consigo las estrellas, poco a poco fueron desapareciendo aquellas confidentes que ella cada noche buscaba, aquellas que sabían su dolor, las únicas que la acompañaban y entendían dentro de ese dolor...

La niña, poco a poco recogió sus raidos vestidos y corrió por aquel extraño lugar, corrió y dejo que el viento la hiciera olvidar... corrió y dejó que la fria y triste soledad se quedara allá, al lugar que volvería cada noche, en que cada segundo rogaría un milagro, cada instante... miraría al cielo y le pediría su regalo...

Luego de eso, llegó a aquel conocido lugar, ese oscuro y común, aquel que hacía doler su pecho... aquel que no sabía quien era ella, que solo le importaba que estuviera y cumpliera...

Un día más... solo un día más... quizás esa noche si ocurriría el milagro...si, seguro que ocurriría esa noche... por que si no... que más le daría fuerzas para estar en ese lugar?...

Kazaei

miércoles, 13 de enero de 2010

¿Que pasa?


que pasa

Algo le pasa a mi alma...
mi alma está dolorida y sensible... se acurrucó en un rincón con la piernas abrazadas como si hiciera mucho frío... tiembla... me asusta... no se que pasa y lágrimas caen de mis ojos... no entiendo, que pasa?... quien soy?... que hay dentro de mi?...
Los ojos cada vez están más opacos... poco a poco la oscuridad los consume... y no quiero!!!
Un frío resplandor ilumina lo poco y nada que queda de la sonrisa que un día existió y hoy es solo un recuerdo extraño y triste... quein puede ser la persona que debe estar en ese lugar tan frio y triste?... no, nadie quiere ni nadie querría estar... ahora la fria soledad es nada y las lágrimas son solo un charco transparente que poco a poco se evapora... no puedo pensar en nada y la mente se rodea de oscuridad... que pasa??... luz, luz... donde estas??... te necesito urgente a mi lado... por favor no te vayas... no permitas que la oscuridad lo cubra todo... si es así... yo.. no se que pasará.. no se que puedo hacer... no se... no se... tengo miedo...
Unos tibios brazos rodean mi existencia... y me acurruco en ese pequeño y suave consuelo... no puedo verlo... pero si sentirlo... es todo lo que tengo, es todo lo que soy en este instante... por que si se acaba el apoyo caeré sin más remedio...
La estrella que era mi guía se ocultó por segundos y las nubes consumieron el aliento y la mirada que brillaban cual pensamientos puros... la absorvieron y acabaron con mucho... pero solo por segundos... ahora, cuando aquella dulce estrella vuelve a aparecer, mi cuerpo está debil... y le es dificil soportar aquella reconocida calidez... ven a mi... ser incorporeo... ser absoluto... ven a mi... y me abrazas otra vez... por favor... que no puedo frenar el líquido que cae de mis ojos... que no puedo dejar de apretar mi pecho... como si ya no quedara nada más...
Si me abrazas... todo se vuelve más tranquilo... si susurras lindas palabras en mis oidos... mi pecho deja de temblar... si me dices que te parezco linda... bailaré para ti toda una noche... si te agrada mi voz. cantaré cuanto quieras... todo... para el ser, que aquel día que necesitaba compañía... me abrazó y entendió... sin palabras... sin explicaciones... solo entendió...

Kazeai

jueves, 7 de enero de 2010

Lejos del mundo de las sonrisas




mi voz


Un amable roble estaba con una expresión triste y absorto en sus pensamientos, habían seres a su alrededor, sonriendo y cantando, pero el roble miraba a la lejanía... donde se podía distinguir una dulce figura, era una princesa... una, que caminaba lentamente mirada ausente... cada ser envuelto en sus pensamientos, cada uno tan lejano... sus pensamientos eran tan fuertes... que pronto se podían escuchar... por los observadores... frios compañeros que nada cambiaban...

Roble: Vi una pequeña princesa que recogió sus largos vestidos y comenzó a caminar... desde aquí se podía distinguir lo débil y suave que era, aún a pesar de ser persona parecía que el viento estaba a punto de levantarla y llevársela... tan suave parecía que ni si quiera las hojas de los árboles se atrevían a rozarla, por miedo a lastimar ese cuerpo de cristal...

Su mirada estaba ausente... es cierto, era notoria en sus ojos la melancolía, nunca pensé haberla perdido, a esa querida princesa, nunca noté que su alma se estaba alejando de nosotros... pero ahora la veía caminar allá, en ese lugar tan lejano a mi, recorrer bosques y valles, todo para sentir su alma más tranquila... ay pequeña mía, ay dulce mujer de cristal... si tan solo pudiera traerte de vuelta, si tan solo hubiera estado conciente y la hubiera acompañado cuando ella más lo necesitó... pero no lo hice, así como nadie lo hizo... ahora solo puedo esperar que ella vuelva a mirarme, para llamarla, para acercarla... para abrazarla...

Princesa: Que triste el lugar al que llegué, es extraño pero la melancolía rodea los lugares que añoro... a pesar d eso, prefiero este lugar, a pesar de la soledad algo me retiene aquí... cuando estuve entre "ellos" estaba rodeada de personas, pero nadie se acercaba... las personas me hablaban con sonrisas en sus rostros... sonrisas sinceras si, pero luego se alejaban... era como si nadie me viera realmente, era como si nadie escuchara los susurros de mi corazón... Un día una tristeza cayó en mi pecho... no se cuando, no se donde, no se por que... solo se que un extraño dolor se apoderó de mi mirada y no podía soportarlo... quise hablarles... necesitaba pedir ayuda a "ellos" necesitaba un abrazo... un pensamiento... un "te quiero", un "estaré contigo", un "tranquila, yo te preotegeré y acompañaré"... pero al ver tantas sonrisas... no daban tiempo para hablar de ese dolor... era fuera de lugar... era extraño... era ajeno... "ellos" se acercaban y sonreian solamente, hablaban de si mismos y volvían a sonreir... más de alguna vez el ambiente cambió... eran momentos en que uno de "ellos" se acercaba con lágrimas en los ojos y me pedía ayuda... no podía ser débil, yo quería ayudarlos, quería verlos felices y tranquilos y mientras pudiera conservar sus sonrisas... estaría tranquila... solo que... poco a poco la oscuridad de mi pecho se extendió y mi cuerpo sucumbió... no entendía por que mi cuerpo temblaba y lagrimas comenzaron a caer de mis ojos... sin poderlas detener... yo no debía estar ahí, no merecía estar al lado de tal felicidad... la oscuridad me había consumido y debía seguir mi camino...
Desde ese día me fui y llegué aquí, este lugar es triste y mi pecho sufre aún mas cuando reconoce la soledad... pero se que es lo mejor y mi alma... mi alma me dice que busque a seres que me ayuden a sacar este dolor, que sepan reconocerlo y de tan solo mirarme entiendan mi sentimiento... quise mucho a esos "ellos" pero no eran para mí... se alejaban y no entendían... prefiero que sean felices... por ahora solo buscaré mi sonrisa... "ellos" no entendieron, no quisieron entender...

Roble: vi a mi dulce princesa... su sonrisa se había ido, ya más no puedo hacer veo sus pasos a la distancia y me pregunto si podrá volver a sonreir... la quise, es cierto... y aun siento ese cariño... pero una persona con esa mirada no puede quedarse aca... ya no la ayudamos, ya no volvió a sonreir... ahora debe alejarse... pero... no se por que... hay algo que duele en mi pecho... cuando la veo... un líquido cae de mis ojos...

Princesa: Adios mundo bello, adios lugar de sonrisas, espero sigas asi... te extrañaré... pero ahora debo buscar mi lugar... uno donde pueda sonreir....

Kazeai

martes, 5 de enero de 2010

Historia de una niña... y una mariposa



Una suave mariposa blanca revoloteaba cerca de aquel parque... buscaba por todas partes un color brillante que atrajera su mirada uno que le enviara mensajes, sintiendo su forma de ser. De pronto se encontró con una niña sentada en una banca. Era una joven que vestía de forma muy tierna, llevaba una falda corta que se movía al son del viento y los colores de su vestimenta atraían la luz... la mariposa se sintió llamada por tal aparición y rovoloteó dos o tres veces sobre ese oscuro cabello... pero como notó que la niña solo la observaba con curiosidad, con unos ojos llenos de lágrimas y una leve sonrisa en el rostro... sintió tristeza y quiso alejarse, para seguir en su búsqueda, olvidando a aquella pequeña.

La niña de vez en cuando secaba sus lágrimas, sentada en aquella banca sus piernas no estaban tranquilas, se sentía el fuerte palpitar de su corazón y sus manos contantemente iban a su pecho, apretándolo como si no quedara nada en el mundo.

Ella esperaba algo... no, realmente no, o quizás si... ni ella lo tenía claro, sabía que sentía dentro de si una necesidad imperiosa de acercarse a un lugar donde el viento pudiera jugar con su cabello, sabía que necesitaba el sonido de las hojas moverse a su son, mientras veía el verde invitarla a bailar... pero además de eso, nada sabía... y es que se acercaba a ese lugar cada vez que se sentía triste y sola... sentía que algo se apoderaba de su pecho, y por alguna razón la tristeza se debilitaba, pero la soledad era más intensa y presente, en esa espera eterna por algo que ni ella conocía, era dolorosa, porque cada tarde se debía alejar de ese lugar sin encontrar ninguna respuesta, con los ojos hinchados por las lágrimas que caían sin poderlas contener en su rostro y con un extraño y fuerte dolor en el pecho... uno que quizás a veces era llamado melancolía... pero que lastimaba cada uno de sus pensamientos y hacía que las lágrimas corrieran frenéticas, sin esperar su elección.

Pronto el cielo oscurecía y la niña ya caminaba de vuelta al lugar que era su hogar en este mundo, mirando los árboles... susurrándole palabras cariñosas al viento, el único que estaba con ella en esos momentos, el único que abrazaba su alma y la dejaba sentirse viva aún, quizás esa espera sería eterna, pero... era la única forma de acabar con la frialdad de su pecho... su única esperanza, y mientras tuviera a Kaze junto a ella esperaría.
La mariposa blanca, ya satisfecha con el polen que había encontrado en una colorida flor amarilla, comenzó a recordar el mensaje de la niña, ese que enviaba con sus colores y la triste belleza de su rostro, al momento empezó a sentir que algo le faltaba, que no bastaba solo acercarse a las flores y luego irse... ella quería volver donde la niña... pero al buscarla no la encontró, se había ido, y el tiempo era corto para la pequeña mariposa, su vida no duraba mucho, así que decidió seguir buscando polen, hasta encontrar uno tan dulce que le hiciera olvidar este vacío... o bien, hasta que encontrara una pequeña como la que un día conoció, una, que la hiciera sentirse llena otra vez, y así, podría hacerla sonreir, con eso... se sentiría tan bien...

Tanto niña como mariposa aún siguen lejanas, cada una en su mundo y dificilmente se volverán a encontrar... no se que está deparado para ellas, por ahora solo se que la luz se va y comienza a oscurecer una vez más...

Kazeai